Puente Piaggio

Este puente, que se halla sobre el arroyo San Vicente, y por el que corría el Camino Real, era la “puerta de entrada” al pueblo originario, antes de realizarse el traslado. Allí se cobraba el “portazo” a todo trafico, ya sea de pasajeros o mercancías, que pasara por el lugar.

Por otro lado, también se encuentra la casona junto al puente “del Progreso”, como se lo llamaba por entonces, siendo en su momento propiedad municipal. Tiempo después, abolidos los peajes, fue vendida a Piaggio, quien instaló un Almacén de Ramos Generales que acabó dando su nombre al puente.