IGLESIA SAN VICENTE   IGLESIA ALEJANDRO KORN   IGLESIA DOMSELAAR  

La Iglesia data del año 1875, con un campanario que sobresale en el caserío bajito. Su altar corno y su campanario llegan a nuestros días gracias a la colaboración de los vecinos, los que aportan tiempo y esfuerzo a la obra. 

Las referencias de esta iglesia, son difusas pero si se sabe que fue construida en aproximadamente un año. Si nos atenemos a la descripción que hizo el párroco de San Vicente, observador que enviara el Obispo en enero de 1876, se trataba de “un espacio que mide, más o menos 20 varas, se halla concluida, tiene su altar, púlpito, confesionario, pileta para agua bendita, etc, todo muy decente, como para poder celebrar los divinos oficios”.

Esta ubicada en el lote central de la manzana 82, de 40 x 100 varas, frente a lo que se previó como “plaza de la Concordia”, con frente a la calle “Miroli” entre “Dinamarca” y “Binasco”.

Terminada, como hemos visto, a mediados de 1875, Miroli la hizo inaugurar con una gran fiesta el 6 de febrero de 1876, preocupándose en hacer público la cantidad y calidad de sus invitados. Un tren fletado con 250 personalidades, entre los que se encontrarían el Obispo, el Gobernador, el Ministro de Cultos y los padrinos, el vecino y futuro presidente Luis Sáenz Peña y su señora. Una mención que se hace a este evento es en el Diario “La Prensa” el sábado 5 de febrero de 1876 donde apareció una nota titulada “Fiestas” refiriéndose a la inauguración proyectada y el programa a desarrollar.   

Hay que tener en cuenta que en el pueblo de Domselaar hubo algo original que reside en el proyecto (dado por los vendedores de los lotes del pueblo) de construir dos iglesias: una a cada lado de las vías del ferrocarril: “...los vendedores se comprometen a construir 2 iglesias, una católica y otra protestante”. De acuerdo a este anuncio la agencia de remates tenía un equipo técnico que se ocupaba de la construcción de la iglesia y se ofrecía para realizar las viviendas de los futuros pobladores. Los avisos publicitarios se esperaban en promocionar el grado de avance de la construcción del templo así como el profesional responsable del proyecto: “...se está edificando una magnífica iglesia obra del acreditado arquitecto Kihlberg. Carlos Kihlberg, vino a la Argentina en 1869, poco después integro la Oficina de Ingenieros Nacionales.

 Entre 1870 y 1876 se encargo de las obras del edificio de la Dirección General de Correos de Buenos Aires y el de la Capitanía del Puerto y Oficinas Telegráficas. En 1875 Kihlberg regresa a Suecia)...”la iglesia está construida, las plazas cercadas y practicada la mensura del pueblo”;  “verán casi concluida una iglesia de tres naves” indicaban los anuncios de la época. Si bien no se menciona al arquitecto Aberg, que trabajo junto a Kihlberg, hay documentación que lo relaciona con el pueblo Domselaar. Entre estos se destacan los planos del trazado del pueblo y de la iglesia que están firmados por este profesional el 27 de febrero de 1876

 

En diciembre de 1875, trasladada la escuela del edificio en el cual había sido construido para la capilla, el Sr. Miroli solicito al Arzobispo de buenos aires la bendición de la misma, siendo el  Dr. Luis Sáenz Peña, que tenia una estancia en la zona, al  padrino y quien donara luego el cáliz de oro con sus iniciales.

Pero todavía en 1882 la misma no se había habilitado, pese a que Monseñor Aneiros informara que ya se ataba concluida.

Debido a esto, los vecinos del pueblo se acercaron a la comisión Municipal solicitando su apertura, funcionando como una subvicarìa del curato principal, ubicado en San Vicente, indicando que se comprometerían a contribuir tanto con dinero como así también con una casa para el sacerdote que se haga cargo de la capilla.

Así, el pueblo consigue tener ya habilitada y construida su propio lugar dedicado a la fe sin tener que trasladarse a otras capillas, principalmente la de San Vicente, para poder realizar los rituales religiosos.

Hoy, esta construcción, ha sido declarada Monumento Histórico Provincial.

 

Biografia Santa Clara de Asis

Nació en Asís, Italia, en 1193. Su padre Favarone Offeduccio era un caballero de los más ricos y poderosos de esa época. Su madre Ortolana, descendiente de familia noble y feudal, era una mujer muy cristiana.

Desde sus primeros años Clara se vio dotada de innumerables virtudes y aunque su ambiente familiar pedía otra cosa de ella, siempre desde pequeña fue asidua a la oración y mortificación. Siempre mostró gran desagrado por las cosas del mundo y gran amor y deseo por crecer cada día en su vida espiritual.

Su conversión hacia la vida de plena santidad se efectuó al oír un sermón de San Francisco de Asís. Cuando ella tenía 18 años San Francisco predicó en Asís los sermones de cuaresma y allí insistió en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales.

De rodillas ante San Francisco, hizo Clara la promesa de renunciar a las riquezas y comodidades del mundo y de dedicarse a una vida de oración, pobreza y penitencia. El santo, como primer paso, tomó unas tijeras y le cortó su larga y hermosa cabellera, y le colocó en la cabeza un sencillo manto, y la envió a donde unas religiosas que vivían por allí cerca, a que se fuera preparando para ser una santa religiosa.

Tenía gran entusiasmo al ejercer toda clase de sacrificios y penitencias. Su gozo al sufrir por Cristo era algo muy evidente y es, precisamente esto, lo que la llevó a ser Santa Clara.
La humildad brilló grandemente en Santa Clara y una de las mas grandes pruebas de su humildad fue su forma de vida en el convento, siempre sirviendo con sus enseñanzas, sus cuidados, su protección y su corrección.

Con su gran pobreza manifestaba su anhelo de no poseer nada mas que al Señor. Y esto lo exigía a todas sus hijas. Para ella la Santa Pobreza era la reina de la casa. Rechazó toda posesión y renta, y su mayor anhelo era alcanzar de los Papas el privilegio de la pobreza, que por fin fue otorgado por el Papa Inocencio III.

Siguiendo las enseñanzas y ejemplos de su maestro San Francisco, quiso Santa Clara que sus conventos no tuvieran riquezas ni rentas de ninguna clase. Y, aunque muchas veces le ofrecieran regalos de bienes para asegurar el futuro de sus religiosas, no los quiso aceptar.

Santa Clara estuvo enferma 27 años en el convento de San Damiano, soportando todos los sufrimientos de su enfermedad con paciencia heroica. En su lecho bordaba, hacía costuras y oraba sin cesar.

 

El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de edad y 41 años de ser religiosa, y dos días después de que su regla sea aprobada por el Papa, se fue al cielo a recibir su premio. En sus manos, estaba la regla bendita, por la que ella dio su vida.
La visita Inocencio IV, de paso por Asís. Escribe su Testamento: "Sed siempre enamoradas de Dios". Sus últimas palabras: "Gracias, Señor, por haberme creado”
Inocencio IV preside los funerales. Su sucesor Alejandro IV la canonizó.
Cronología de su Vida

1193-(1194?): Nace Clara en Asís, de Favarone de Offreduccio y de Ortolana, familia noble.
1211-(1212?): En la noche del Domingo de Ramos, Clara abandona la casa paterna y recibe de manos de Francisco, en la iglesita de Santa María de los Ángeles o de la Porciúncula, el hábito religioso.
1212-1213: Clara y sus hermanas reciben de san Francisco la «Forma de vida» que, al igual que la primitiva Regla de los Hermanos, consta de algunas frases breves del Evangelio.
1216: Recibe de Inocencio III el «Privilegio de la pobreza», que permite a Clara y a sus hermanas vivir sin posesión alguna.
1218-1219: El cardenal Hugolino da a las clarisas la Regla de S. Benito y las Constituciones (de tradición camaldulense). 1228 Gregorio IX confirma el «Privilegio de la pobreza».
1233-1253: Clara escribe 4 Cartas a Inés de Praga.
1247-1252: Clara escribe el Testamento y la Regla.
1253, 9 de agosto: Inocencio IV confirma la Regla propia de Santa Clara.
1253, 11 de agosto: Muerte de Clara. Es enterrada en la iglesia de San Jorge.
1254, 24 de noviembre: Apertura del proceso de canonización de Clara.
1255, 15 de agosto: Canonización de Clara por el papa Alejandro IV.