Antiguo prostíbulo de San Vicente

De antiguo se sostenía que la prostitución era una actividad inmoral pero no delictiva. Su reglamentación quedo en manos de los gobiernos municipales, tanto en la Capital Federal como en los distritos bonaerenses. 

En San Vicente, la primera ordenanza sobre el tema data del 20 de Agosto de 1910, y fue redactada por la Comisión de Moralidad Pública.

La norma legal establecía que no podía ser habilitada las casas destinadas para cafés o despachos de bebidas servidas por camareras y de prostitución sin el permiso correspondiente. El Departamento Ejecutivo determinaría el radio de ubicación y las condiciones del local. 

Las camareras prostitutas debía solicitar por escrito la inscripción en el Registro de la Inspección Municipal, proveyéndoseles de una libreta con su fotografía en la cual el medico debía registras su estado de salud. Esta constatación se hacia dos veces por semana y la pupila debía abonar al facultativo el importe de sus honorarios. En caso de enfermedad, las pupilas debían ser recluidas en su establecimiento de salud hasta su completa cura.

 El ejercicio de la prostitución estaba prohibida a los menores de 18 años. Se les prohibía a las meretrices hacer señas o invitar al público desde las puertas o ventanas del local. Las que se exhibieran debían pagar multa.

 El primer prostíbulo del que tenemos noticias estaba ubicado en las afueras del pueblo, actualmente en la esquina de Bolívar y Buenos Aires.

 

 Hacia fines de la década de 1910 las enfermedades venéreas y la prostitución clandestina se habían extendido tanto que se hizo necesario ordenar una nueva ordenanza sobre el particular. Esta nueva norma, más severa que la anterior, fue aprobada en Agosto de 1919. Fueron introducidas nuevas innovaciones: la edad mínima para ejercer el oficio fue llevada a 22 años; se estableció la obligatoriedad de que las pupilas vivieran en casas de tolerancia; se prohibió expresamente la prostitución clandestina; y se dificultaba la pérdida de la condición de prostituta, una vez matriculada.

 Las casas de tolerancia fueron una fuente de ingresos para la comuna, puesto que, a los impuestos y a las multas por las trasgresiones se le agregaba el impuesto anual, que fue llevado de $20 a $1500 en menos de 20 años.

 En 1926 el local de Bolívar dejo de funcionar. Es que las mejoras realizadas en la zona con motivo de construcción del ramal ferroviario de San Vicente hicieron que el lugar dejara de estar en las afueras. Al inaugurarse la estación en Diciembre de 1928 el tranvía que unía el pueblo de la estación –actual Alejandro Korn- con San Vicente, dejo de funcionar y el camino que recorría perdió importancia. Es por entonces que el lugar se muda a un costado de dicho camino, justamente en el lugar en que describía “una gran curva”, donde funciono hasta mediados de 1937, cuando fueron prohibidos los prostíbulos en la provincia.

 Pero La Estelita, como se lo conocía, impuso su nombre al paraje, manteniéndolo hasta hoy. Por supuesto forma parte de la memoria histórica de los sanvicentinos y merecería que se perpetuara para recuerdo de las generaciones venideras.   

Por Haydée Epifanio