| |

|
“Castillo” de la Familia Guerrero Felicitas, “La mas bella del país” |
Ubicada en la localidad de Domselaar. A 58 Km. de Bs. As. Y a 45 Km. de
La Plata.
|
Cuando en 1872 muere Jorge Mc. Farquhar don
Carlos Guerrero adquiere sus estancia llamada Santa Isabel.
La familia Guerrero aparece pronto en las comisiones de vecino, en
Domselaar, ofreciendo su ayuda pecuniaria para la construcción de un
puente sobre el camino o para la reparación de la capilla. Carlos
guerrero compro dos quintas al este del antiguo camino a Chascomus,
donde edifico “el Castillo” como lo llaman los vecinos, donde el
espíritu de felicitas ronda desde su muerte en 1871.
Carlos Guerrero fue el primer importador de la raza Aberdeen Angus a
nuestro país.
Antonio Guerrero fue el poseedor de la
primera cabaña de razas shorton y hereford de nuestra sociedad
ganadera. El paso del tiempo ha convertido al Castillo Guerrero en
un museo viviente. |
|
 |
Paredes recubiertas con réplicas auténticas de
obras del museo del Louvre, pinturas, esculturas, fino
mobiliario del siglo XVIII y una exquisita colección de libros
antiguos. Entre valiosas piezas de la plástica y la literatura. El casco de la Estancia, es una
antigua e imponente construcción de 4 plantas, un sótano elevado, planta
baja, y dos pisos.
Suntuosísima residencia, se halla en trámite de ser declarado patrimonio
arquitectónico y de interés cultural provincial y municipal.
La casa, de arquitectura colonial barroca, asoma casi como una figura
fantasmal, albergada entre 2.400 metros de terreno. La humedad propia
del lugar, sumada al lógico deterioro por el paso del tiempo, han dado
una apariencia más tenebrosa al castillo, imagen que refuerza el mito
del pueblo; “el fantasma de una mujer ronda la casa”.
Se puede acceder desde Capital Federal: por Autopista Ricchieri, Ruta 52
/ 58, Ruta 6 y Ruta 210; También por Av. Hipólito Yrigoyen (ex Pavón)
desde Puente Pueyrredón (Avellaneda) hacia el sur hasta Domselaar.
Desde La Plata: por Av. 44, Ruta 215, por Ruta 6 hasta ruta 210.
|
Felicitas, “ La mas bella del paìs” |
Felicitas. Viuda a los 23 años del anciano Martín de Alzaga -con quien
fue obligada a casarse a los 15- , Felicitas heredó una de las fortunas
más grandes de la Argentina, con extensos territorios y haciendas (gran
parte de lo que hoy es Cariló). Castigada por el destino con la muerte
de sus dos pequeños hijos, nada pudo protegerla de su también trágico
final. El 29 de enero de 1872 su eterno enamorado, Enrique Ocampo, la
asesinó sin piedad, rencoroso por no ser correspondido en su amor.
Interminables leyendas comenzaron a correr en el pueblo de Barracas,
lugar donde murió Felicitas y donde sus padres levantaron una fastuosa
iglesia que la recuerda.
El escándalo abrumaba a los padres de Felicitas; por eso sus hijos
tomaron la decisión de construirles una casa, para que Felicitas Cueto y
Carlos Guerrero vivieran alejados del odio y rencor, pero sobre todo
para que mitigaran el dolor por la pérdida de su primera y amada hija.
|
Imponente en medio de jardines con árboles
centenarios - entre los que se destacan alcanfores, cedros, robles,
eucaliptos y araucarias patagónicas-, se levanta la vivienda que la
gente del lugar llama “El Castillo Guerrero”.
La habían casado -sin preguntarle demasiado- a los 16, con don
Martín de Alzaga, hombre de gran fortuna e hijo del general Félix de
Alzaga, segundo hijo del primer Martín. Fue una boda tan conveniente
como despareja. Don Martín le llevaba a la adolescente más de
treinta años cuando se casaron en 1862.
De su unión con Don Martín, nació un niño, muy rubio y delicado
-Félix- que vivió muy poco tiempo, falleciendo a los seis años de
edad, el 3 de octubre de 1869. La desdicha llevó a la tumba un año
más tarde (17 de marzo de 1870) al señor de Alzaga, quien dejó a
Felicitas, a los 26 años, viuda y heredera universal de sus bienes.
|
|
 |
Entonces Felicitas -ya una mujer- intenta disfrutar del amor. Y,
sobre todo, de la posibilidad de elegir. Primero acepta a un
apasionado pretendiente, Enrique Ocampo, tío abuelo de la escritora
Victoria Ocampo.
Pero a la verdadera pasión llega a la vida de Felicitas un día en el
que va a visitar uno de sus campos: la estancia La Postrera. Allí
conoce a Samuel Sáenz Valiente en circunstancias románticas: “hay
una tormenta, llueve, truena y él tira su poncho sobre el barro para
que ella logre bajar del carruaje”.
Felicitas se enamora perdidamente de Sáenz Valiente, rompe con
Enrique Ocampo y se compromete con el primero.
Ocampo entra en una crisis de amor y celos enfermiza. Amenaza con
matar a Felicitas (se lo dice al padre, don Carlos Guerrero), pero nadie
le cree.
Una noche -la del 29 de enero
de 1872- Felicitas llega de compras y se encuentra con la visita
inesperada de Ocampo. No quiere recibirlo, pero finalmente accede. Y
aquí sobrevendrá el horror: la discusión acalorada, a gritos, se
escuchan tiros.
Ocampo se suicido, aunque también se dice que fue asesinado por el primo
de Felicitas, Cristian Demaría.
Felicitas herida gravemente, falleció al día siguiente , el 30 de enero.
La familia le quiso rendir un homenaje y mandó a erigir una suntuosa
capilla en el mismo terreno que pertenecía a la quinta de los Alzafa.
|
Iglesia de Santa Felicitas |
Sus padres, Carlos Guerrero y
Felicitas Cueto, hicieron construir la iglesia delante de la antigua
capilla familiar, en Barracas, que hoy se utiliza como sacristía.
Inaugurada el 30 de enero de 1876 cuatro años después de aquella trágica
noche de enero y en los jardines que rodeaban la propiedad de Felicitas
Guerrero de Alzaga.
Santa Felicitas, construida entre 1872 y 1875 por el arquitecto Ernesto
Bunge, reúne los estilos románico, gótico y renacentista en uno solo. De
esta manera se convierte en la expresión arquitectónica de una época de
Buenos Aires.
|
|